Ayer fue Onam (Fiesta de la Cosecha) en el estado de Kerala, al sur de la India. Johny y su segundo, Reyi, nos invitaron a Shila y a mi a comer a un “restaurante” de Kerala del barrio. Shila es una valenciana de padre india, joven, que va a estar aquí seis meses ¡todo un carácter que siempre ríe!
Bajamos la siempre intensa calle Mahakali Caves Rd, nos metimos por un callejón por el que ¡jamás se nos habría ocurrido! y… un pequeño restaurantito, sencillo, cuatro mesas, y una mujer regentando que bien podría ser levantadora de piedras: grande, pelo corto ¡muy raro en una mujer india!, vaqueros y de jefa…. Primero nos pusieron a cada uno una gran hoja de banano delante ¡el plato! Después nos fueron poniendo en hilera una cucharadita de muy diversos y coloridos platos; ni idea de qué era cada cosa, cuestión de ir probando. En el centro una montañita de arroz, muy distinto al de siempre (de grano largo y delgado) y muy parecido al nuestro de siempre. Pero ¡sorpresa! los cubiertos no vienen. Shila y yo nos miramos y… detallistas que son se dieron cuenta y enseguida nos trajeron sendas cucharas. Disfrutamos de lo lindo y descubrimos que los Keralíes casi no usan el picante. Sin duda repetiremos.
Mientras habían enviado a la oficina orden de postre keralí para todo el personal. Los detalles nunca faltan.
Kerala fue un estado muy pobre de agricultores y pescadores. Durante todo el año tan sólo se comía un poco de arroz y dhall (un caldito de lentejas amarillas), pero el día del Onam, agradeciendo la cosecha, se cocinaban gran variedad de platos y se comían como nosotros ayer. Hoy Kerala es el estado con más alto nivel educativo, salud y desarrollo social. Kerala es el único estado Comunista de la India. Kerala es un estado de mayoría cristiana.
viernes, 12 de septiembre de 2008
no ducha
Ayer, mientras trabajaba con la más grande novedad de Creative Handicrafts de este año, INTERNET, tuve una llamada de chat de mi hermano Pablo. Me hizo una ilusión enorme y fue un tanto subrealista. Trabajo con una una ventana delante que da a un mar de "casa" acinadas, de tejados de uralita y plásticos. Le conté un poco y pero parece que lo que más le impresionó es que a partir de hoy viviré sin ducha. Cuarto para lavarme tendré, pero a cubos. Pablo me dice que os lo tengo que contar... Indian stile
Ángel y Raul
Hoy es el último día de Ángel y Raul; los echaré de menos. Han sido dos semanas largas de convivencia intensa: risas, paseos, conversaciones, debates, bromas... 24 horas juntos.
A partir del lunes empiezo a "trabajar" en Navdanya Foundation. El sábado me mudo a un apartamento en Andheri West, en un área llamada Versova. Está más cerca del trabajo y el barrio está algo más despejado de tráfico. El apartamento lo compartiré con Choiti. Es actriz de teatro. El feeling es muy bueno. ¡Por fin tendré una cocina! Me muero por tomar un cafecito por la mañana y cenar una tortilla sin más. Mi habitación es amplia y tiene mucha luz. Da a un pequeño balcón desde el que se ven unos árboles grandes y hermosos. Tendré un colchón para un invitado/a... Escribirme comentarios. Me gusta saber de vosotros. (escrito ayer)
A partir del lunes empiezo a "trabajar" en Navdanya Foundation. El sábado me mudo a un apartamento en Andheri West, en un área llamada Versova. Está más cerca del trabajo y el barrio está algo más despejado de tráfico. El apartamento lo compartiré con Choiti. Es actriz de teatro. El feeling es muy bueno. ¡Por fin tendré una cocina! Me muero por tomar un cafecito por la mañana y cenar una tortilla sin más. Mi habitación es amplia y tiene mucha luz. Da a un pequeño balcón desde el que se ven unos árboles grandes y hermosos. Tendré un colchón para un invitado/a... Escribirme comentarios. Me gusta saber de vosotros. (escrito ayer)
martes, 9 de septiembre de 2008
Sampada
Sampada, metro veinte de mujer, cara redonda, sonrisa suave, sari siempre impecable.
Sampada vive en ocho metros cuadrados de casa, con su marido -metro cincuenta-, su hijo de once años y su hija de cuatro. Ayer fuimos a visitarla, el marido dormía en un estrecho espacio de suelo, sobre la losa, vestido. La niña andurreaba por ahí. Al lado un baúl donde debían tener todas sus pertenencias. Al fondo, cacharros y platos de acero colgados por la pared organizados con gran eficacia. En el suelo de la esquina izquierda del fondo un sumidero, rincón para lavarse. Eso es todo. Tienen que salir a la letrina comunitaria.
Hoy la vida de Sampada y su familia es mejor. Su casa ya es de ladrillo; antes era de plástico y uralita. Los dos trabajan, aunque él en turno de noche y temporal. Sampada es una de las dos trabajadoras sociales de Creative Handicrafts. Cuando se casó pudo acabar sus estudios. Ella ha querido trabajar ayudando a las personas que viven como ella ¡cuanta generosidad!
Hace un mes, Sampada se enteró que sólo tiene un riñón. Los antibióticos se llevan más de la mitad de su salario.
Sampada vive en ocho metros cuadrados de casa, con su marido -metro cincuenta-, su hijo de once años y su hija de cuatro. Ayer fuimos a visitarla, el marido dormía en un estrecho espacio de suelo, sobre la losa, vestido. La niña andurreaba por ahí. Al lado un baúl donde debían tener todas sus pertenencias. Al fondo, cacharros y platos de acero colgados por la pared organizados con gran eficacia. En el suelo de la esquina izquierda del fondo un sumidero, rincón para lavarse. Eso es todo. Tienen que salir a la letrina comunitaria.
Hoy la vida de Sampada y su familia es mejor. Su casa ya es de ladrillo; antes era de plástico y uralita. Los dos trabajan, aunque él en turno de noche y temporal. Sampada es una de las dos trabajadoras sociales de Creative Handicrafts. Cuando se casó pudo acabar sus estudios. Ella ha querido trabajar ayudando a las personas que viven como ella ¡cuanta generosidad!
Hace un mes, Sampada se enteró que sólo tiene un riñón. Los antibióticos se llevan más de la mitad de su salario.
Sampada trabaja en la mesa de al lado de la mía...
jueves, 4 de septiembre de 2008
VENTILADORES Y CUERVOS
Cuando la mente empieza a salir del sueño profundo de la noche, son los cuervos y el sonido de los dos ventiladores los que me dan la bienvenida cada mañana. Enseguida, con envidia siempre de no ser la primera, llega la pegajosa humedad de la que ya no me separo el resto del día y su siempre fiel custodio, el sudor.
Al rato, ya más despejada, son las bromas y las risas las que ocupan nuestra mente.
Al rato, ya más despejada, son las bromas y las risas las que ocupan nuestra mente.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
GANESHA FESTIVAL
GANESHA FESTIVAL
Hoy amanecimos con una música que se nos colaba por el oído mientras nos despertaba con gran suavidad. Eran bhajans, los cantos religiosos que siempre acompañan sus ritos religiosos, los pujas. No me puede resistir, así que me enfundé un traje y rápidamente salí de la habitación, crucé los jardines y salí a la calle, como si del flautista de Hamelin se tratara siguiendo su música. Justo de frente me encontré una carpa improvisada, como tantos cientos de carpas que se han montado este día por toda la ciudad. La música venía de ahí, saliendo por un grandísimo amplificador. Por respeto decidí no entrar a curiosear.
Ghanesa es ese dios tan querido por los hindúes con cuerpo de niño regordete y cabeza de elefante que siempre viaja subido en un ratoncillo. Es el dios "patrón" de Mumbai y hoy ha sido festivo en toda la ciudad.
Shila, una voluntaria de valencia pero de padre bengalí, nos ha invitado al puja que van a celebrar en casa de su prima, así que allí nos fuimos a media mañana. Allí ya tenían preparado el altar, con ofrendas (todo dulces porque a este dios sólo le gustan los dulces) e inciensos.
Durante la preparación fueron viniendo vecinos que se postraban con gran devoción ante el dios, aceptaban unos dulces y se iban. Al rato llegó el Bhraman que oficiaría el puja vestido con kurta blanca y doti naranja. Estuvo arreglando el altar y dando instrucciones de qué poner y dónde. Llevó un rato pero al final comenzamos. Las mujeres de la casa se habían cambiado y se habían puesto sus más hermosos saris. La celebración duró dos horas, con arengas, cantos, rezos y mucha simbología con granos de arroz, flores, inciensos, agua, ghi (una especie de mantequilla líquida), etc. Fue hermoso y festivo. Lo que más me gusta de esta religión es lo flexible, inclusiva y tolerante que es. Te invitan a su ritual y formas parte de él sin problemas; nada que ver con las misas católicas donde los practicantes de otros cultos no son bienvenidos y mucho menos invitados a integrarse. El rito termina repartiendo los dulces ya bendecidos entre los participantes ¡que estaban riquísimos!
La sorpresa fue que luego nos invitaron a comer y tuvieron la deferencia de hacernos unas judías pintas con arroz ¡sin picante, que descanso!. La familia me gustó, la suegra era una mujer mayor, delgada, de ojos claros y mirada inteligente. Le pregunté, había sido catedrática de bioquímica en la universidad de Delhi y había trabajado en un programa de la ONU en Etiopía sobre formación en temas de sanidad. El padre de ella era un hombre con un humor serio pero inteligente, curioso, y que pasó olímpicamente de la celebración. La madre de ella era un armario, gorda, cara de... y sin hablar ni hacer ni un solo gesto de socialización ni siquiera con los suyos; parece que su vida consiste en comer y dormir. La pareja era encantadora, dos profesionales en activo. La hija, una preciosidad alegre y parlachina, vestida con su preciosísimo vestido de espejitos y lentejuelas (la de la foto).
Volveré a verlos; quedaron por tener buenas conversaciones y Shila (la del sai azul) estará hasta enero.
Hoy amanecimos con una música que se nos colaba por el oído mientras nos despertaba con gran suavidad. Eran bhajans, los cantos religiosos que siempre acompañan sus ritos religiosos, los pujas. No me puede resistir, así que me enfundé un traje y rápidamente salí de la habitación, crucé los jardines y salí a la calle, como si del flautista de Hamelin se tratara siguiendo su música. Justo de frente me encontré una carpa improvisada, como tantos cientos de carpas que se han montado este día por toda la ciudad. La música venía de ahí, saliendo por un grandísimo amplificador. Por respeto decidí no entrar a curiosear.
Ghanesa es ese dios tan querido por los hindúes con cuerpo de niño regordete y cabeza de elefante que siempre viaja subido en un ratoncillo. Es el dios "patrón" de Mumbai y hoy ha sido festivo en toda la ciudad.
Shila, una voluntaria de valencia pero de padre bengalí, nos ha invitado al puja que van a celebrar en casa de su prima, así que allí nos fuimos a media mañana. Allí ya tenían preparado el altar, con ofrendas (todo dulces porque a este dios sólo le gustan los dulces) e inciensos.
Durante la preparación fueron viniendo vecinos que se postraban con gran devoción ante el dios, aceptaban unos dulces y se iban. Al rato llegó el Bhraman que oficiaría el puja vestido con kurta blanca y doti naranja. Estuvo arreglando el altar y dando instrucciones de qué poner y dónde. Llevó un rato pero al final comenzamos. Las mujeres de la casa se habían cambiado y se habían puesto sus más hermosos saris. La celebración duró dos horas, con arengas, cantos, rezos y mucha simbología con granos de arroz, flores, inciensos, agua, ghi (una especie de mantequilla líquida), etc. Fue hermoso y festivo. Lo que más me gusta de esta religión es lo flexible, inclusiva y tolerante que es. Te invitan a su ritual y formas parte de él sin problemas; nada que ver con las misas católicas donde los practicantes de otros cultos no son bienvenidos y mucho menos invitados a integrarse. El rito termina repartiendo los dulces ya bendecidos entre los participantes ¡que estaban riquísimos!
La sorpresa fue que luego nos invitaron a comer y tuvieron la deferencia de hacernos unas judías pintas con arroz ¡sin picante, que descanso!. La familia me gustó, la suegra era una mujer mayor, delgada, de ojos claros y mirada inteligente. Le pregunté, había sido catedrática de bioquímica en la universidad de Delhi y había trabajado en un programa de la ONU en Etiopía sobre formación en temas de sanidad. El padre de ella era un hombre con un humor serio pero inteligente, curioso, y que pasó olímpicamente de la celebración. La madre de ella era un armario, gorda, cara de... y sin hablar ni hacer ni un solo gesto de socialización ni siquiera con los suyos; parece que su vida consiste en comer y dormir. La pareja era encantadora, dos profesionales en activo. La hija, una preciosidad alegre y parlachina, vestida con su preciosísimo vestido de espejitos y lentejuelas (la de la foto).
Volveré a verlos; quedaron por tener buenas conversaciones y Shila (la del sai azul) estará hasta enero.
martes, 2 de septiembre de 2008
Tras una semana en Mumbai
Hoy hace ya una semana que salí de Madrid y me siento en casa... pero con mucho, muchísimo más calor. El monzón este año terminó prematuramente y ya no llueve; esto perjudicará a los campesinos.
Andheri, mi barrio, se ve algo diferente ¡no he visto ni una sola vaca hasta el cuarto día! hay papeleras en las calles –aunque vacías y regaladas por Monsanto- y menos tráfico, que no menos caótico. Ningún elefante increpando a un autobús. Tampoco me despiertan los cuervos. Todos estos cambios en tan solo dos años… El domingo bajamos al centro y vimos en general muchos menos niños mendigos en las estaciones del tren, y estas más llimpias. Muros construidos a ambos lados de las vías, creo que para que no las invadan. El desarrollo se percibe de forma muy patente.
Y del viaje en sí, pues tras cuatro horas de vuelo a Helsinki, donde Ángel –compi de Setem- y yo nos dimos un paseo de un par de horitas y donde decidimos que ¡qué bien que nuestro destino era Mumbai y no Helsinki! más otras ocho horas de vuelo a Mumbai, con un aterrizaje puntual pero a las seis de la mañana –hora local, es decir, las dos y media de la madrugada en España- pues directos a dejar las maletas y a la oficina de Creative Handicrafts. Nos recibieron como es costumbre, bindu rojo en la frente, dos vueltas de una vela delante de cada uno de nosotros y collar de flores ¡y por supuesto un chai bien calentito!... como el clima.
¡Qué alegría el reencuentrol! No parece que han sido dos años los que han pasado desde la vez anterior.
El jueves ya tuvimos una reunión con el arquitecto local del proyecto. A Ángel y a mi nos tocó hacer un poco de teatro, así que nos pusimos elegantes al estilo europeo y nos hicimos pasar por delegados del Gobierno español… eso sirvió para presionar y que aceleraran la consecución de las licencias para iniciar las obras de construcción del nuevo edificio. ¡Qué agotada estaba! El viernes también con mucho trabajo, la ofi abarrotada de gente pero todos con muy buen humor. Otro día os los presento.
Pero algun@s os preguntaréis ¿en qué proyecto y organización estoy?... eso os lo cuento el próximo día, me esperan para tomar unas cervezas en la terraza más cutre y entrañable del barrio: Shashikan
Andheri, mi barrio, se ve algo diferente ¡no he visto ni una sola vaca hasta el cuarto día! hay papeleras en las calles –aunque vacías y regaladas por Monsanto- y menos tráfico, que no menos caótico. Ningún elefante increpando a un autobús. Tampoco me despiertan los cuervos. Todos estos cambios en tan solo dos años… El domingo bajamos al centro y vimos en general muchos menos niños mendigos en las estaciones del tren, y estas más llimpias. Muros construidos a ambos lados de las vías, creo que para que no las invadan. El desarrollo se percibe de forma muy patente.
Y del viaje en sí, pues tras cuatro horas de vuelo a Helsinki, donde Ángel –compi de Setem- y yo nos dimos un paseo de un par de horitas y donde decidimos que ¡qué bien que nuestro destino era Mumbai y no Helsinki! más otras ocho horas de vuelo a Mumbai, con un aterrizaje puntual pero a las seis de la mañana –hora local, es decir, las dos y media de la madrugada en España- pues directos a dejar las maletas y a la oficina de Creative Handicrafts. Nos recibieron como es costumbre, bindu rojo en la frente, dos vueltas de una vela delante de cada uno de nosotros y collar de flores ¡y por supuesto un chai bien calentito!... como el clima.
¡Qué alegría el reencuentrol! No parece que han sido dos años los que han pasado desde la vez anterior.
El jueves ya tuvimos una reunión con el arquitecto local del proyecto. A Ángel y a mi nos tocó hacer un poco de teatro, así que nos pusimos elegantes al estilo europeo y nos hicimos pasar por delegados del Gobierno español… eso sirvió para presionar y que aceleraran la consecución de las licencias para iniciar las obras de construcción del nuevo edificio. ¡Qué agotada estaba! El viernes también con mucho trabajo, la ofi abarrotada de gente pero todos con muy buen humor. Otro día os los presento.
Pero algun@s os preguntaréis ¿en qué proyecto y organización estoy?... eso os lo cuento el próximo día, me esperan para tomar unas cervezas en la terraza más cutre y entrañable del barrio: Shashikan
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