lunes, 22 de septiembre de 2008

Manisha y Mariamma


El sábado, después de salir de Creative, Manisha (la de la izquierda de la foto) y Mariamma (la de la derecha) me llevaron de ¡¡¡party!!! lo que significa que nos cogimos un rickshow las tres y me llevaron a tiendas de muebles de segunda mano a buscar una estantería para mi habitación. La estrategia era genial. Manisha, que domina el terreno de las compras chollo, se bajaba del rickshow y yo me escondía, ella miraba lo que había, negociaba precio y luego me avisaba. Cha chán, aparece la extranjera y el vendedor ha dado precio indio ¡jugada perfecta! Dimos con un verdadero chollo.
Pero el grito de ¡party! seguía vivo, ninguna de las dos estaba dispuesta a regresar a casa antes de las nueve. Seguimos nuestra aventura mumbainita en rickshow, muertas de risa, y me llevaron hasta casa.

Hace dos años, Manisha era la persona que mantenía la oficina limpia, hacía los recados, el té de las nueve y el de las tres, etc. Reía mucho pero su autoestima estaba bajita. Hoy, es una mujer fuerte, segura, se come el mundo, ha ascendido en la organización. Su marido ya no bebe, hace la comida y la cena, y se ocupa de los hijos cuando ella está trabajando o de ¡party!.

Esta es la grandeza del proyecto de Creative


(y los cuervos de sonido de fondo)

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cosas que me gustan

Me gusta mi terraza; tomarme un café en ella por las mañanas mientras ojeo “The Times of India”; que mi calle tenga árboles enormes justo en medio del asfalto; la vidilla comercial de mi barrio; los puestos de frutas y de verduras; las muchas sonrisas que se me cruzan en la calle; conocer a Isabel, Johny, Sopeña, Teresita, Mariamma, Manisha, Vydia, Rosy, Gangú, y tantas otras mujeres del Achanak Colony; las infinitas exploraciones que tengo por delante; el lavarme con un pozalito en un cuarto destinado todo él para echarse el agua por encima; el aire de los ventiladores; el ir entendiendo palabras en hindi; el, esta vez sí, reconocer los números de los autobuses en hindi; el no estrés de todo el mundo, aunque sean dinámicos; el caminar por la calle sin tener que preocuparme de si alguien me va a tirar del bolso o va a meter la mano; el explorar el barrio saliendo a deambular; encontrar café y aceite de oliva en el super; las charlas con mi compañera de piso y su pareja (actriz y escritor de obras de teatro respectivamente), los comentarios que me ponéis en el blog…

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Cosas que se me hacen duras

La miseria extrema que ocupará su propio capítulo; la contaminación brutal que a veces te ahoga; la suciedad que te persigue, te rodea, te atrapa, te asfixia; la humedad que envidia a la contaminación y la imita; la lluvia brutal que no te deja caminar por la calle sin ir calada con los pies siempre metidos en barro; el no dejar de sudar a chorros a todas horas y en todos lados; el estar lejos del barrio donde está la gente amiga, las risas y las sonrisas; lo extraña que me resulta mi nueva cocina donde me faltan mis herramientas comunes; el desconocimiento de los ingredientes indios y el no encontrar los que suelo usar; la lejanía de mi gente; el no tener mis libros; lo difícil que resulta comprar algo de carne y lo imposible del pescado; el no tener aún muebles en la habitación y comer sentada en el suelo; el que me despierte todos los días a las 5,15 de la mañana la llamada al rezo de los musulmanes; el ruido del tráfico de la calle hasta altas horas de la noche; el que los conductores del los rickshows a menudo me intenten timar por mi cara de giri; el tener que sortear siempre coches, motos, bicicletas, autobuses, rickshows, etc., cada vez que tengo que cruzar una calle o ¡autovía de varios carriles!; el no entender el idioma; las ganas que sigo teniendo de ir a descansar al mar, al de verdad, no al que tengo al lado de casa que más bien parece una cloaca; el no tener Internet en casa para poder skypearos a todos; el no tener la montaña a mano para poder ir los domingos a caminar; vivir sin lavadora; no poder hacer deporte; lo mucho que se tarda en ir de un sitio a otro por culpa del tráfico; el no saber a menudo donde estoy cuando voy en un transporte público; pero sobre todo NO TENEROS CERCA.

martes, 16 de septiembre de 2008

Ganesh Chaturthi




El domingo fue el Ganesh Chaturthi o Ganapati Chaturthi, que es el nombre de entre los 12 del dios Ghanesa que más les gusta usar aquí en Mumbai. Mi barrio, Versova, dentro de Andheri West, que es un barrio de playa, estaba colapsado por las procesiones que salían de todos lados rumbo a la playa. La fiesta ha durado 12 días y reconozco que al final solo deseaba que se acabara. Los cantos devocionales desde el amanecer hasta media noche, los atascos constantes, el exceso de fervor religioso por todos lados, etc., llegan a saturar.
Ganapati es el dios de la prosperidad, además del “patrón” de Mumbai. Por eso todo el mundo, aunque no tengan ni para comer, quiere tener un altar del dios en su casa. El altar se puede tener un día y medio, tres, cinco, siete u once. Ello suele depender de la capacidad económica de la familia pues mientras lo tienes montado, te visitan amigos, vecinos y parientes a los que después de saludar al dios hay que darles algún dulce bendecido. Eso, sumado al precio de las esculturitas de yeso, que no es bajo, tiene un efecto terrible en la economía de las familias de las barriadas que ya bien conozco, los slums, donde no tienen ni para un poco de leche para sus hijos. La fiesta entonces se traduce a tener que pedir un préstamo que les mantendrá endeudados durante algún año que otro... ¿prosperidad?
Transcurrido el tiempo comprometido con el dios, la familia, amigos, vecinos y quien se quiera sumar, salen en procesión bailando como locos, tirándose unos a otros un polvo rojo que los tiñe de pies a cabeza, y a un ritmo ensordecedor de tambores. Usan camiones, camionetas, carros, carritos, rickshows o a pie; dependiendo del tamaño de la figura y del dinero que se tiene. Todos en procesión a la playa. Allí, realizan el último ritual de respeto al dios y cargando con él se meten en el mar hasta que la figura se hunde. Es crucial que las olas no lo traigan de vuelta, sino no habrá prosperidad.
Teniendo en cuenta que Mumbai es una ciudad de más de 20 millones de habitantes y que todo el mundo quiere tener su Ganapati ¡imaginad el nivel de contaminación costera que generan! De hecho, los peces están muertos, no hay vida en las costas de la ciudad. Algunos habitantes, pocos todavía, sensibles al tema han decidido comprar su escultura hecha con materiales biodegradables y pinturas no tóxicas ¿para cuando el resto?



Anoche

Anoche sentí un gran placer, sereno. Leía un escrito de mi amiga Capi Corrales sobre la exploración del espacio desde el arte y las ciencias; escuchaba a Noras Jones con el sonido del ventilador de techo siempre de fondo; conversé con Choiti, mi compañera de apartamento -india y actriz de teatro- sobre la música, el miedo, el teatro y las matemáticas; descubrí que no me habían robado; saboreé la ilusión de mi inminente viaje a fin de mes a Nueva Delhi y Bija Vidyapeet, la escuela de la Fundación Navdanya; imaginé futuras conversaciones con las personas excepcionales que allí se van a congregar; imaginé las montañas del pre-himalaya y el aire limpio que voy a respirar; imaginé futuros platos de comida india cocinados por mi; imaginé conversaciones con mis amigos repartidos por el mundo ¡Gracias Skype!; imaginé a mi madre aprendiendo estos días pasados a escribir SMSs sólo para poder mandármelos; recordé el paseo por la montaña que di con mis padres mi último día en Arán…

Sentí que estaba donde tenía que estar…

Se me escapó una sonrisa y noté cómo se me humedecían los ojos…

¡Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto...!

lunes, 15 de septiembre de 2008

Navdanya shop

Hoy es mi primer día trabajando en Navdanya. Es un tienda pequeñita que funciona sobre todo atendiendo encargos telefónicos. Aquí se venden productos orgánicos producidos por los agricultores que están bajo el programa de la organización, la Fundación Navdanya (http://www.navdanya.org/), que dirige Vandana Shiva (http://es.wikipedia.org/wiki/Vandana_Shiva; http://www.navdanya.org/about/founder-message.htm). La idea no es dar servicio a la tienda sino entrar a trabajar en la organización a diferentes niveles, pero sin duda hay mucho apoyo que dar en las pequeñas tareas también.
La gran diferencia con Creative Handicrafs, la organización en la que he estado hasta ahora y a la que seguiré llendo los sábados, es el ambiente. Aquí no hay risas, y se trabaja en un ambiente más de oficina; solo somos tres, hay aire acondicionado, wifi, etc.
Ahora estoy mirando para asistir a un curso sobre la crisis alimentaria en Bija Vidyapeet, que es la escuela fundada por Vandana Shiva en el norte, en las montañas. Los dos días previos asistiré, espero, a un seminario internacional sobre el mismo tema en Nueva Delhi. Ya os contaré. Estoy lista para viajar al norte una semanita.
Mañana es cuento como acabó el festival de Ganapati

viernes, 12 de septiembre de 2008

Onam

Ayer fue Onam (Fiesta de la Cosecha) en el estado de Kerala, al sur de la India. Johny y su segundo, Reyi, nos invitaron a Shila y a mi a comer a un “restaurante” de Kerala del barrio. Shila es una valenciana de padre india, joven, que va a estar aquí seis meses ¡todo un carácter que siempre ríe!

Bajamos la siempre intensa calle Mahakali Caves Rd, nos metimos por un callejón por el que ¡jamás se nos habría ocurrido! y… un pequeño restaurantito, sencillo, cuatro mesas, y una mujer regentando que bien podría ser levantadora de piedras: grande, pelo corto ¡muy raro en una mujer india!, vaqueros y de jefa…. Primero nos pusieron a cada uno una gran hoja de banano delante ¡el plato! Después nos fueron poniendo en hilera una cucharadita de muy diversos y coloridos platos; ni idea de qué era cada cosa, cuestión de ir probando. En el centro una montañita de arroz, muy distinto al de siempre (de grano largo y delgado) y muy parecido al nuestro de siempre. Pero ¡sorpresa! los cubiertos no vienen. Shila y yo nos miramos y… detallistas que son se dieron cuenta y enseguida nos trajeron sendas cucharas. Disfrutamos de lo lindo y descubrimos que los Keralíes casi no usan el picante. Sin duda repetiremos.

Mientras habían enviado a la oficina orden de postre keralí para todo el personal. Los detalles nunca faltan.

Kerala fue un estado muy pobre de agricultores y pescadores. Durante todo el año tan sólo se comía un poco de arroz y dhall (un caldito de lentejas amarillas), pero el día del Onam, agradeciendo la cosecha, se cocinaban gran variedad de platos y se comían como nosotros ayer. Hoy Kerala es el estado con más alto nivel educativo, salud y desarrollo social. Kerala es el único estado Comunista de la India. Kerala es un estado de mayoría cristiana.